Octubre… trayectoria de la memoria
de la Tierra y sus pueblos

Reseña del libro Segundo Cuaderno de Cine Latinoamericano: Jorge Sanjinés y el Grupo Ukamau y entrevista a la realizadora Valeria Mapelman en torno al estreno de su último documental, Octubre Pilagá. Relatos sobre el silencio (2010).

Por María Aimaretti

¿Qué incorporamos, qué silenciamos, que subsumimos, en nuestra historia? ¿Qué se convierte y forma parte de ese complejo relato canónico que es la memoria, cuando no se actualiza en prácticas políticas descolonizadoras ligadas a la justicia y la verdad?
Frente al silencio y la verborragia cómplice, frente a las modas pasatistas y el compromiso discursivo, y llevando éstas y otras preguntas, en octubre asistimos felices y renovados a la presentación de dos materiales que nos permiten no sólo reflexionar críticamente sino de alguna manera participar efectivamente en reivindicaciones indígenas: por un lado, y después de dos años de elaboración la presentación del libro Segundo Cuaderno Latinoamericano, dedicado a Jorge Sanjinés y el Grupo Ukamau editado por el Colectivo Rev(b)elando Imágenes, y luego el estreno de la película de Valeria Mapelman Octubre Pilagá. Relatos sobre el silencio (2010). Estos materiales coinciden en rastrear e investigar sobre problemáticas ligadas a la historia y la cultura de los pueblos originarios, entendiendo además la importancia de la disputa en y por las imágenes y los discursos, entendiendo imágenes y textos como praxis política.
Dado que ambas obras buscan ser de algún modo herramientas de lucha y puentes de encuentro en medio del territorio complejo de la cultura (política) y la política (cultural), y que insisten en volver problemáticos y de carácter público ciertos conflictos de nuestra historia latinoamericana y sus pueblos subyugados, apuntando a una memoria activa y participativa, decidimos incluir en una misma trayectoria lo referente a la presentación del libro, como al estreno de la película, sumando además una conversación que tuvimos con Valeria Mapelman antes de su estreno.

Primer encuentro
El entusiasmo por Bolivia: cuando la praxis política es hacer cine
Presentación del libro Segundo Cuaderno de Cine Latinoamericano: Jorge Sanjinés y el Grupo Ukamau

En el marco del II Congreso Internacional “Artes en Cruce”, el pasado lunes 4 de octubre en la Sala Giribaldi del Centro Cultural de la Cooperación el grupo Rev(b)elando Imágenes - Revista Tierra en Trance, presentó el Segundo Cuaderno de cine latinoamericano editado por la cooperativa de trabajo Tierra del Sur, un libro colectivo dedicado al cineasta boliviano Jorge Sanjinés y el Grupo Ukamau. La presentación estuvo a cargo de Sebastián Russo y contó con la presencia del realizador y docente de la ENERC Humberto Ríos, Gustavo Aprea, prologuista del libro y docente de la UBA y la UNGS y el investigador Mariano Mestman, docente de la UBA e investigador adjunto en el CONICET.
El libro intenta “dar cuenta de la historia, la compleja trama de relaciones en la que está involucrado y la estética de este colectivo de cineastas bolivianos, a través de un panorama amplio de la trayectoria y las propuestas de un grupo que produjo una renovación teórica, estética y política dentro del cine latinoamericano. La multiplicidad de puntos de vista y el trabajo sobre el contexto de producción permite avanzar más allá de ciertas lecturas que reducen el análisis de la obra a la problemática de un determinado ‘autor’ –en este caso Sanjinés– y pierden de vista la complejidad del fenómeno abordado" (del prólogo de Gustavo Aprea).
Nos parece valioso el aporte del cuaderno porque precisamente se presenta como un espacio de convergencia de voces y discusiones, puntos de vista y aproximaciones a un fenómeno con escasos trabajos integrales, como es el cine boliviano. Sus autores son: María Aimaretti,Javier Campo,Solange Castro,Juan Ciucci,Maximiliano De la Puente,Claudio Lobeto,Mariano Mestman,María Victoria Romero,Pablo Russo, Sebastián Russo,David Wood yGiovanni Zeballos. Cada uno y cada una, realiza un aporte distinto a la publicación, no sólo por el tema específico que encara sino por el tipo de abordaje y perspectiva teórica. La riqueza de escrituras en este texto le confiere un espesor caracterizado por la diversidad de propuestas de entrada al fenómeno boliviano y deja abiertas discusiones y preguntas para publicaciones futuras. En el recorrido de la obra y reflexiones del Grupo Ukamau y Jorge Sanjinés, el trabajo se organiza en cuatro segmentos. Primero un grupo de tres ensayos: el de Mariano Mestman que explora dentro de la trayectoria del Grupo Ukamau la vinculación de mineros y campesinos con la revolución, en tanto representación y práctica política, en el marco de la cultura andina (iniciando su ensayo con la sugestiva pregunta: El cine no hace la revolución, pero ¿en cuánto contribuye?). El segundo es el de David M. J. Wood, que explora propuestas distintas como son las vanguardias y los indigenismos, para ponerlos en relación con el proyecto nacional boliviano del MNR haciendo foco de análisis en dos películas Revolución (1963) y Ukamau (1966) y el tercero corresponde a Solange Castro y Giovanni Zeballos que abordan el cruce de estética, militancia política y cine en la figura de Jorge Sanjinés, haciendo referencia entre otras a las últimas producciones del director Para recibir el canto de los pájaros (1995) y Los hijos del último jardín (2004). El siguiente apartado recoge como su nombre lo indica textos y testimonios vinculados a la actividad del Grupo y a la de Sanjinés: textos escritos por el director, entrevistas a Antonio Eguino, Humberto Ríos y Sanjinés, análisis de textos del Grupo Ukamau, y dos estudios que referencian respectivamente el marco de producción del libro Teoría y práctica de un cine junto al pueblo y las relaciones entre el cine político argentino y Jorge Sanjinés. El siguiente acápite aborda de manera comentada, la filmografía del Grupo y la última sección denominada “actualizaciones” reúne un artículo que indaga el cruce interdisciplinario (cine, teatro y video) del imperativo de visibilización de la problemática indígena, y los testimonios delCEFRECy TAFA, dos instituciones que hoy ponen a disposición de las comunidades herramientas y medios técnicos para la realización audiovisual.
Con un puñado de interesados por el cine boliviano, durante la presentación del libro se comentaron algunos de sus aportes y se proyectó un adelanto inédito del film Jorge Sanjinés y la Nación Re(v)belada, realizado por ADID (Archivo de la Imagen Documental), en cuya representación estaba presente Camilo Moreira Biurra y el coordinador de la entidad, el propio Humberto Ríos.

El film, que alterna una larga y cordial entrevista de Ríos con el director boliviano con imágenes de los films del Grupo y otros documentos, se exhibió posteriormente en la 3ª Edición del Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño en la isla Margarita, realizado entre los días 7 y 14 de octubre. El adelanto logró entusiasmar a la audiencia, que se interesó vivamente por el contenido del material, sobre todo porque escasean reportajes audiovisuales donde dos realizadores de la envergadura de Ríos y Sanjinés conversen sobre la práctica fílmica como praxis política.
Para conseguir el libro se puede escribir a revbelandoimagenes@gmail.com




Segundo encuentro
Tras los huesos de la memoria: cine como herramienta de lucha

Entrevista de Cine Documental con Valeria Mapelman, directora de Octubre Pilagá (2010), realizada el 5 de octubre de 2010 en la Ciudad de Buenos Aires.

Sobre el origen, producción y filmación de Octubre Pilagá

CD: ¿Cuál es la inquietud o interés particular sobre los pueblos originarios (de ahora en más PP.OO.) que la impulsa a volver a elegirlos como tema de sus trabajos? Sabemos que llegó a sus oídos la historia de los pilagá por intermedio de algunos miembros de comunidades indígenas a los que frecuentó mientras difundía su primer largometraje Mbya, Tierra en Rojo (2004). ¿Puede contarnos al respecto?

VM: Se trata de una búsqueda que viene desde hace mucho tiempo y que tiene que ver con hablar del genocidio de los PP.OO en la Argentina. La relación que hay con la película anterior que yo hice es que muchas comunidades que no son los pilagá también conocían este tema y empecé a enterarme a través de ellos; porque son cosas que se hablan en las comunidades, pero que no todos conocemos. Es por eso que yo voy a parar a una comunidad pilagá y encuentro este tema y lo trabajo. Se trata de mi interés por contar algo del genocidio de los PP.OO.
CD: ¿Cómo se desarrolló el trabajo con la comunidad pilagá y en especial con los sobrevivientes de la masacre? ¿Qué tipo de plan o metodología decidió usar para el trabajo? ¿Cómo fue filmar por segunda vez a una comunidad indígena?

VM: Fue un trabajo totalmente distinto a Mbya, tierra en rojo, porque cuando la hicimos convivimos con la gente de Kuña Pirú durante 14 meses y entonces la película ya es diferente por eso. En cambio en este caso yo hice un primer viaje, releve los testimonios, volví a Buenos Aires y traduje. Y cuando traduje, con traductores pilagá que vinieron de Formosa, conocí los detalles de la historia que me estaban contando. Porque yo filmaba sin interrumpirlos, entonces no entendía lo que me estaban diciendo, no hacía traducciones en el momento que estaba filmando.

CD: Pero podías percibir el dramatismo de lo que estaban contando…

VM: Sí lógico. Porque yo había ido detrás de una historia que sabía más o menos de que se trataba. Había habido una masacre. Yo llegue a la comunidad, tuvimos una reunión y les conté que venía con cámaras, les dije que venía con la intención de iniciar los trabajos para un documental. Entonces los ancianos empezaron a llamarme y a decirme: “Venite a mi casa, mañana, a tal hora, vamos a hablar…”. Así que yo sabía de que me estaban hablando, y sabía que me estaban contando algo muy doloroso, porque, en la película yo corté esas partes porque si no iba a ser terrible dejarlas, pero todos se quiebran y lloran cuando están hablando. Yo no quería que la película fuera de golpes bajos. Lo que me interesaba era tratar de que esta historia se comprendiera bien, sabía que esta historia era muy difícil de comprender para quienes la desconocen. No es difícil para las comunidades originarias, porque todas han pasado por algo así. Pero para muchos de nosotros en la Argentina, estos casos son tan desconocidos que a veces cuesta comprenderlos en toda su dimensión. Traté de que el guión final, que termina realizándose cuatro años más tarde del inicio de las tomas, fuera lo más compresible y claro posible. Yo no quería que fuera una película donde estuviéramos viendo gente sufriendo todo el tiempo. Es un tema doloroso, pero a la vez ellos tienen una fuerza enorme, y por eso lo cuentan y por eso luchan por sus derechos, y por eso siguen adelante, porque son gente muy fuerte.


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CD: Sabemos que usted mostró a algunos miembros de la comunidad, ciertos casetes filmados para ir chequeando y cotejando si aquello que usted iba comprendiendo era efectivamente lo que había ocurrido. ¿Cómo se desarrolló esa instancia?

VM: Yo decidí desde la primera vez que fui cuando ellos me preguntaron si iba a volver, porque ellos dicen siempre que hay mucha gente que va, releva cosas y desaparece, prometí que iba a volver. En total debo haber hecho unos ocho viajes, y cada vez que iba les llevaba un corte distinto de la película, un corte cada vez más avanzado. Y llegamos a ver un corte de dos horas con ellos, para ver si íbamos bien. Y el corte final donde recibimos la aprobación de la comunidad, fue el 10 de octubre de 2009, cuando se cumplió uno de los aniversarios y proyectamos la película en la comunidad. A lo largo del proceso fui a mostrarles las distintas etapas del montaje, además para sentirme más segura, porque me di cuenta que la película se estaba convirtiendo en una herramienta de lucha, y si la película no funcionaba tal cual como los abuelos querían, no iba a funcionar. Pienso que para que el trabajo funcione bien, y hacerlo lo que de alguna manera se requiere, pensando esta película como una herramienta, yo tenía que tener la aprobación de ellos. Y lo hicimos así, lo hicimos todos juntos.

CD: Usted fue productora, montajista, guionista y directora del film además de haber hecho la investigación ¿cómo fue y es estar en prácticamente todas las instancias de factura del film? Sabemos que el armado y edición del film duró aproximadamente cinco años: ¿cómo fue ese proceso?

VM: Bueno ¡es muy cansador!... Pero creo que en este caso, en esta película, no iba a ser posible de otra manera. Porque corrí a conocer a los viejos cuando supe que estaban ahí, sin saber muy bien qué estaba haciendo. Yo no sé qué producción se hubiera aguantado cinco años de elaboración de un proyecto sin guión. No lo sé… Pasé por momentos de mucha duda, momentos donde la sensibilidad me jugo una mala pasada, momentos jorobados… Si hubiera tenido un equipo conmigo no sé si se lo hubieran aguantado. Porque tuve que en algunos momentos dejar de trabajar porque era tan terrible lo que escuchaba que no lo podía creer… y tenía que parar semanas, y no hacer nada para no pensar en lo que había escuchado, en lo que estábamos traduciendo, y seguir un tiempo después. Fue como todo un proceso complicado para mí. Esta película se hizo como los hechos lo demandaron, se hizo como se pudo. Creo que me obsesioné mucho con el tema, con resolverlo y con contarlo de la mejor manera posible y por eso estuve bastante sola en todo el proceso, sigo estando bastante sola también. Me refiero a que no hay un “equipo” en esta película, hay gente que fue ayudando, en diferentes etapas. Pero es un proceso muy largo, es una película que se hace con muy poco dinero y no se puede mantener un equipo durante cinco años.

CD: ¿Cuáles fueron las expectativas de la comunidad en relación a lo que se estaba filmando?

VM: La idea era dar a conocer lo que les había pasado, porque hacía más de sesenta años que no lo podían contar. Las expectativas eran y son que esta historia se conozca, y que a la vez acelere, de alguna manera, o aporte o ayude, a que la causa judicial por genocidio contra el Estado Nacional por la masacre de La Bomba, funcione, que empiecen a pasar cosas, que los llamen a declarar, que el juicio avance más rápido y que de alguna manera haya un resarcimiento, porque eso es lo que ellos quieren: esas son las expectativas con respecto a la película.


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CD: ¿Cómo fue el acompañamiento del equipo forense-judicial que sigue la causa abierta de los pilagá?

VM: Fue muy interesante trabajar con ellos y además ayudó mucho al guión de la película, porque que ellos estén buscando, que tengan un resultado, que busquen las pruebas anticipadas para el juicio, es decir que busquen los huesos, que busquen las pruebas de la masacre, ayudó de alguna manera a que hubiera una línea narrativa que te llevara para adelante. Mientras que los ancianos contaban algo que había sucedido en el pasado, más allá de que hay actualidad en la imagen, estaban contando algo que había sucedió antes, lo que pasa con los forenses mientras buscan es que la narración va hacia delante, buscan y encuentran. Así funcionaron mejor las cosas narrativamente.

Después del estreno

CD: Dado que la película se presentó en la última edición del BAFICI y que obtuvo una mención especial en la Competencia DD.HH., y que su anterior film, Mbya, tierra en rojo, obtuvo ese galardón en 2005: además del reconocimiento público por su trabajo ¿cree que los premios implican algún tipo de compromiso o responsabilidad política, ética o ideológica?

VM: Yo creo que lo que ha pasado con esta película es que justamente ha hecho un camino. Por ejemplo tener la mención en DD.HH. hace que de alguna manera se vea que temas como este pertenecen a ese ámbito. Es decir: ¿vamos a empezar a hablar de una vez por todas del genocidio de los PP.OO. en Argentina, y vamos a considerar estos hechos como cuestiones de DD.HH. y vamos a tratar de debatir acerca de eso y discutir acerca de eso? Creo que la película ha hecho eso y está haciendo ese camino, y es muy importante. Ahora estuvimos en Mar del Plata y otra vez obtuvo un premio por DD.HH. y esperábamos eso (la directora se refiere al Premio Mejor Documental obtenido en el XII Festival Nacional de Cine y Video Documental realizado en octubre pasado en la ciudad de Mar del Plata). Porque a veces uno hace una película en una comunidad originaria y pasa dentro de un festival al grupo de películas sobre PP.OO. y queda relegada de alguna manera por la temática. Yo siempre traté de rechazar ese tipo de segregaciones. Entonces creo que esta película está haciendo un camino que está bueno y por eso estamos contentos.

CD: En lo personal estás comprometida con estos temas…

VM: El tema en lo personal me interesa mucho. Tiene que ver también con mi historia personal, tengo un abuelo que escapa de los pogroms rusos y llega a Buenos Aires con su familia de hermanitos chiquititos. Y mi abuelo me contaba exactamente la misma historia que cuentan los pilagá hoy. A él le había pasado porque era judío y estaba en Rusia y los pogroms tratan de exterminar a los judíos. Creo que pasa por ahí, siempre hay algo en lo personal que te toca.


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CD ¿Qué espera provoque la película? ¿Cómo fue la recepción a nivel de organismos de DD.HH, en la misma comunidad Pilagá y en la opinión pública en general?

VM: Yo creo que la película funciona bien, hemos tenido muy buenas críticas siempre. Se genera mucho interés y debate cada vez que la película se pasa. La gente se queda preguntando y quieren saber más. Estuvimos en Tandil, estuvimos en Chaco, acá en BAFICI, en Mar del Plata. Donde la película se pasa se genera algo.
Y en la comunidad, la película quedó aprobada, ¡vamos para adelante con eso! Ahora vuelvo, el día 10 y la volvemos a pasar, porque ellos tienen mi celular y entonces me mandan mensajes y desde hace como veinte días recibo mensajes: “¿Vas a venir? ¿Vas a venir?” para pasarla de vuelta. Porque a veces queda gente que no la vio porque vienen de parajes muy lejanos. La vez pasada, el 10 de octubre pasado hubo gente que vino de 100 Km. en bicicleta, en moto, para ver la película.
Lo que acordamos con la gente de la Federación Pilagá es que si todo va bien, cuando recibamos el subsidio para hacer las copias, poder llevar 300 copias, dejarlas en manos de la Federación Pilagá para que se puedan repartir entre las comunidades. Porque es un trabajo que ellos consideran muy importante para difundir lo que sucedió. Y eso va a ser como el cierre final, la entrega del trabajo a la Federación.

Ser documentalista

CD: ¿Por qué y cuándo decidió ser documentalista?

VM: Yo trabajé como asistente de dirección en cine de ficción y en publicidad. Creo que cuando me escapé de todo eso, porque no me cerraba, y tuve la oportunidad de trabajar con Phillip Cox en Mbya, tierra en rojo fue cuando decidí seguir por este camino. El documental, para mí, tiene el atractivo del viaje, de la convivencia con la gente, y también creo que lo más importante es que tiene una función, es una herramienta de lucha. Y es por eso que me interesa trabajar en esto.

CD: ¿Quiénes son sus maestros y a quiénes tiene por referentes (a nivel nacional, regional e internacional)?

VM: Yo creo que Patricio Guzmán es mi maestro. Veo las películas de Guzmán y siento una emoción muy grande y las disfruto cada vez que las veo. Aparte viví en Chile muchos años y también puede pasar por eso. Siento que toda la problemática que él trata en los documentales, muy propia, muy cercana.

CD: ¿Forma parte de alguna asociación documentalista?

VM: Soy bastante solitaria. Conozco gente, pero no participo activamente en ningún movimiento. También porque no tengo mucho tiempo, yo trabajo de otra cosa para vivir, dejé el cine de ficción y la publicidad porque me llevaba mucho tiempo, a veces trabajaba toda la noche… De alguna manera me las arreglo para trabajar de una cosa para vivir y además hacer lo que a mí me gusta, así que no tengo mucho tiempo.

CD: Para cerrar ¿le gustaría compartirnos alguna anécdota o recuerdo especial de la realización de Octubre Pilagá?

VM: Me acuerdo que cuando andábamos con el forense buscando alguna prueba de lo que había sucedido y nos empezaron a guiar los criollos del lugar para encontrar la fosa que se encontró, llegamos al lugar y vimos todos los huesos diseminados en la superficie de la tierra y fue un momento muy especial, muy triste pero muy importante. Y volvimos a La Bomba y yo me encontré Calcué, uno de los abuelos que habla en la película y me acuerdo que lo agarre de la mano y le dije: “¡Encontramos los huesos! ¡Encontramos los huesos!”. Cuando yo se lo conté él lloraba y yo lloraba, porque habíamos estado 15 días buscando los huesos y que para todos los abuelos iba a ser muy importante. Ese fue el momento más fuerte… sí… Imaginate que parecía una fantasía de parte de ellos, había gente que no les creía, gente que de alguna manera trataba de desacreditar lo que los abuelos contaban. Uno agarra los diarios de esa época y es una catarata de mentiras.


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MA: Tu trabajo con archivos fue muy importante…

VM: Porque a mi lo que me llamo la atención cuando empecé a buscar, es que las noticias ocurren un día después de los fusilamientos, osea que claramente eran la justificación de la represión. Nosotros nos dábamos cuenta que más allá del detalle con que el que se acordaban y contaban los abuelos, y las cosas que se acordaban, había un Estado y todos sus instrumentos tratando de desacreditarlos. Era tremendo… Por eso cuando se encontró la fosa fue realmente la prueba de que lo que estaban diciendo no era una fantasía de gente vieja. Que lo que había sucedido era terrible y que no había una fosa, hay por lo menos tres mas y quizás nunca sepamos la cantidad de gente que mataron, porque corrían y escapaban por todos lados… 100 km. cuadrados escapando cientos de personas escapando perseguidas por lo menos por 400 efectivos de gendarmería, con perros, con armas, con jeeps, con caballos, con aviones… La magnitud de lo que paso es difícil de tratar de analizar en una película. Por eso es tan tan complicado hablar de la cantidad de gente que murió, pienso que han desaparecido contingentes completos en el monte. Nosotros sabemos de las capturas y los fusilamientos posteriores, porque alguien quedó vivo, pero quizás hubo grupos que fueron asesinados completamente. Entonces, cuando todo da un giro es cuando el equipo de investigación científico forense encuentra esa fosa, y encuentran pruebas de que esa gente había sido asesinada, porque los cráneos estaban despezadazos, porque había restos de niños…
Además pasa una cosa muy especial, algo que tiene que ver con los pilagá… Ellos dicen: “El monte es nuestro testigo, es nuestro hermano”, lo dicen cuando están orando sobre a la fosa. Ellos saben que el monte tiene el triste privilegio de resguardar a los que murieron, y que probablemente muchos de sus parientes continúen desaparecidos para siempre. Pero tienen una hermandad con la Naturaleza, que nosotros no llegamos a entender… es muy especial lo que paso ese día, muy fuerte. Los abuelos estaban tremendamente conmovidos, porque además no sabían si los que estaban ahí no eran sus padres, o sus primos, no sabían, podías serlo… Fue muy conmovedor… Pero bueno en 80 minutos no se puede contar todo, la intención es llegar a relatar no solo los hechos crudos y limpios lo mas posible, sino transmitir un poco de aquella emoción que tienen los ancianos cuando hablan de esto y sobretodo ese día el día del hallazgo. Ojalá que se halla podido.


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Tercer encuentro
Haber roto el silencio
Sobre el estreno de la película de Valeria Mapelman Octubre Pilagá. Relatos sobre el silencio
El 7 de Octubre pasado Valeria Mapelman estrenó su segundo largometraje Octubre Pilagá. Relatos sobre el silencio, esta vez realizado y producido casi íntegramente por ella misma. Nacida en Buenos Aires, Mapelman trabajó en Chile durante diez años como asistente de dirección y cerca del año 2001 regresó a la Argentina para codirigir Mbya, tierra en rojo, un documental filmado junto a Philip Cox en las comunidades del Valle de Kuña Pirú, que obtuvo numerosos reconocimientos en festivales nacionales e internacionales y tuvo su premier en BAFICI 2006 donde ganó el premio a mejor película de DD.HH. En 2005 comenzó a trabajar junto a los sobrevivientes de la masacre sufrida por el pueblo pilagá en 1947. La película permite dar cuenta de la actualización durante el segundo año del primer gobierno de Juan Domingo Perón, del genocidio de los PP.OO., esta vez en La Bomba, localidad de Formosa. Precisamente luego de décadas de silencio y encubrimiento, la película hecha luz sobre los sucesos y le da la palabra a los sobrevivientes, quienes revelan detalles de lo ocurrido.
El film, que tuvimos la oportunidad de ver y comentar en nuestra edición pasada con motivo del BAFICI 2010 donde obtuvo Mención DDHH, es un ejercicio de memoria y visibilización de la masacre pilagá, pero es también un testimonio de la resistencia humana y cultural de un pueblo, que encontró en Mapelman una colaboradora y en el cine un arma de reivindicación y lucha, una herramienta y un medio para llegar a la justicia y la Ley, y lo que no es menor a la sociedad civil.
La película obtuvo varios premios y menciones entre las que se destaca: el Premio del Público y Mención del jurado Tandil Cine; Primer Premio Imágenes de la Patagonia. También participó en la Competencia Oficial Maorí Film Festival; Competencia Oficial Ícaro Guatemala y Competencia Oficial San Juan.
El estreno se desarrolló con una concurrida asistencia en el Arteplex de Belgrano, donde el público luego de la proyección intercambió algunas reflexiones con la directora y con Bartolo Fernández, referente de la Fundación Pilagá. Bartolo exhortó a los espectadores a informarse e informar sobre la masacre y a prestar su apoyo para el total esclarecimiento de los hechos y la recuperación de tierras propias.


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A modo de cierre
En estos encuentros ligados a la memoria y a la reivindicación de los PP.OO., leemos la actualización o concreción de resistencias, pasiones y compromisos que no son nuevos, aunque sí es inédita la correlación de fuerzas que en el presente permite hacer visible y audible materiales culturales, procesos y actores sociales, hasta aquí sistemáticamente sojuzgados. Tanto el libro, como el material de Mapelman, pero también el documental que coordina Humberto Ríos, se entroncan a una voluntad tanto de los estudios del cine como de cierto sector de la producción audiovisual (aquel que se denomina cine social y político o de intervención política) de legitimar determinadas discusiones y prácticas, bajo la responsabilidad de comprender la imagen como un territorio en disputa, que a su vez alude, describe y problematiza esos otros territorios en disputa que son la cultura, la historia y la Tierra misma (como núcleo de afirmación identitaria y medio de existencia y vida).

Referencia del libro
Grupo Rev(b)lando Imágenes (comp.), Segundo Cuaderno de Cine Latinoamericano. Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau, Buenos Aires, Tierra del Sur, 2010. 
El libro cuenta con textos de: María Aimaretti, Javier Campo, Solange Castro, Juan Ciucci, Maximiliano de la Puente, Claudio Lobeto, Mariano Mestman, María Victoria Romero, Pablo Russo, Sebastián Russo, David Wood y Giovanni Zeballos.
Y los testimonios de: Jorge Sanjines, Antonio Eguino, Humberto Ríos, grupo CEFREC, y grupo TAFA.

Ficha técnica del film
Título: Octubre Pilagá, relatos sobre el silencio
Producción: Valeria Mapelman, Georgina Barreiro
Investigación: Valeria Mapelman, Ulises Gonzalez, Lionel Bravo
Montaje: Valeria Mapelman, Georgina Barreiro
Diseño de Montaje: Marco Grossi, Andrea Chignoli
Diseño Musical: Marcelo Mapelman
Mezcla y edición de sonido: Alejandro Seba, Martín Cugnoni, Jerónimo Kohn.
Guión y dirección: Valeria Mapelman
Argentina – 80 minutos – DV Cam
www.octubrepilaga.com.ar


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