El documental de Carmen Guarini se ubica entre los múltiples puntos que contactan a un artista con la política, la sociedad, la enseñanza, el poder, el mercado, la vida pública y privada, la conservación y perseverancia de las obras tras la ausencia física del creador, la evocación de su existencia mediante el legado tangible, los recuerdos encarnados en sus familiares, amigos, discípulos y personas que lo conocieron, y en un diálogo que, a través de los registros audiovisuales en los que el propio artista aparece, se establece entre los recuerdos y él, un caso particular y el mundo cultural en general, el pasado y el presente, la ausencia y la presencia.
El artista plástico Carlos Gorriarena (fallecido en el año 2007) se plasma como imagen, huella, trazo, reflexión y recuerdo en tres áreas disímiles que comparten un lugar de encuentro común que lo invocan, citan, recrean y reproducen: la memoria, las obras pictóricas y la imagen fílmica.
Uno de los motivos o lineamientos de este documental es la realización de una exposición retrospectiva de la obra de Gorriarena (realizada en el Centro Cultural Recoleta), sin embargo, ese evento no es preconizado en el film, tampoco lo es la mostración de sus obras ni el intento de generar una posible biografía (aunque algo cercano a ello se pueda visualizar).
Por encima de los caminos que se podían trazar, lo que cobra mayor relevancia es lo que mencionamos al comienzo, factible de resumirse en el vínculo del artista con la sociedad y en la articulación que se da allí donde universos íntimos pero distintos dialogan en tiempos y espacios resignificados a todo paso.
En cuanto a los recursos propios del documental, aquí se privilegian los testimonios —sin presentar directamente a quienes los realizan—, el trabajo con archivos —videos en donde aparece Gorriarena dando testimonios o conversando con diversas personas cercanas— y algunos registros a la manera del cinéma verité a partir de acciones —como los diálogos, la búsqueda de sus obras en algunos depósitos y talleres, y el recorrido por diferentes lugares de Buenos Aires que tenían y tienen una relación directa con su vida— movilizadas y captadas por la cámara.
De la articulación de los testimonios anecdóticos y críticos realizados por el artista con el legado material de su obra y los recuerdos —vinculados a sus enseñanzas y proferidos con nostalgia y afecto— evocados por quienes lo conocieron, puede surgir una idea que atraviesa las imágenes del documental, una placa que tenía Gorriarena en uno de sus talleres con una cita de Gastón Bachelard: el saber no transmitido se convierte en rencor. En este sentido, el film recupera algunas ideas que definieron la sensibilidad del artista y evoca una posibilidad entre tantas de experimentar tanto el quehacer artístico como la vida.
María Gabriela Ragonese
Ficha técnica:
Dirección y guión: Carmen Guarini. Fotografía: Carmen Guarini, Martín Céspedes. Montaje: Martín Céspedes. Música: Cuarteto Cedrón. Producción: El Desencanto SRL. Duración: 73 minutos. Origen: Argentina