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Número 4 - Año 2011 - ISSN 1852 - 4699
 

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Genius Within: The Inner Life of Glenn Gould
(Michèle Hozer, Peter Raymont, 2009)


Hay una imagen que se ha vuelto un ícono: un hombre al piano, en una silla desvencijada y a una altura poco acorde a dicho instrumento, tocando en una aparente incómoda posición, encorvado, casi arrojado hacia el instrumento. Ese hombre, que fuera llamado “el James Dean de la música clásica”, se transformó en un mito en la juventud de su vida, y su fama de excéntrico, maniático, meticuloso, misógino y demás fobias perduró incluso después de su muerte, constituyendo, y acrecentando, el mito.

Claro está, nos referimos a Glenn Gould, el pianista canadiense que revolucionó la música con sus interpretaciones poco ortodoxas – especialmente las de Bach – como también la industria del disco, la radio, y también la televisión. No es casual que Gould sea colocado a la par de Marshall McLuhan como uno de los más destacados ciudadanos canadienses, no sólo por el aporte a su país sino por compartir ciertos criterios respecto a los medios de comunicación.

Lo cierto es que Glenn Gould creó una imagen de sí mismo; fotografías, filmaciones y programas de televisión son testigos de la “marca” del pianista: el sobretodo, los guantes y la gorra, junto a la mencionada silla, forman parte del sello visual del músico. Es importante destacar esto, porque en vida, y más allá de abandonar las salas de concierto a una temprana edad, Gould siempre se hizo de una imagen pública. De este modo, Genius Within: The Inner Life of Glenn Gould se plantea bucear sobre el Glenn Gould privado. Parte de la premisa de que todo aquel que lo vea ya conoce al Gould público; por lo tanto, la obra de los canadienses Michèle Hozer y Peter Raymont explorará el aspecto “desconocido” del pianista.

El documental, realizado en una forma más bien clásica y formal, pivotea en tres elementos: las entrevistas, el archivo y el propio Gould a veces como narrador. En ese sentido, dado que el músico generó en vida una importante cantidad de materia visual, pareciera que la novedad de los documentales biográficos – variedad que claramente tiene sus mayores exponentes en los documentales televisivos – recae en el archivo. Genius Within… no es la excepción. Pareciera haber cierto regocijo en darle la palabra a las ex novias del pianista, que en verdad poco aportan a comprender la magnitud pianística de Gould, ya que no sólo aportan su experiencia sino también imágenes cotidianas. Vemos así a un Gould distendido en una fiesta de cumpleaños, o recitando Shakespeare junto a unos amigos.

Ahora bien, la pregunta que surge al ver este tipo de documentales es ¿qué aporta acerca del biografiado? A aquel que disfruta de las interpretaciones de Gould, ¿le interesa saber sobre con quién pasaba los veranos? ¿Si realmente era fóbico o hipocondríaco? Al dejar de lado al Gould público queda expuesto el hombre común, se podrá decir; ¿pero eso modificará la percepción de sus ejecuciones? Una de las preguntas que debemos hacernos, junto a este título, es hasta qué punto los documentales biográficos no se vuelven pornográficos. Es decir, en el sentido de mostrar lo que no se debiera ver. Pareciera así que la carrera en estos tipos de documentales reside en la búsqueda de lo no visto, lo original ya no está en las formas sino en los archivos.

Es que en ese sentido, Genius Whithin… se erige como un documental, podríamos decir, “elegante”. No sólo por su discurso de sobriedad, sino porque se coloca, finalmente, como un documental políticamente correcto. De este modo, en nada se diferencia a las biografías de History Channel o a las del E! Entertainment, pareciéndose así un episodio más de alguno de los ciclos televisivos que a un documental fílmico. Fundamentemos esta opinión en base a varios elementos. Ante todo, por lo antes expresado: muestra las “miserias” privadas para luego volver al genio, lo privado queda “olvidado” en pos del personaje público; el personaje queda salvado, redimido. El documental sale favorecido al no emplear la voz en off – recurso que haría más notoria su emparentación televisiva –, aunque muchas veces es la propia voz de Gould que nos relata los eventos; sin embargo, al optar por una modalidad expositiva, los realizadores oscilan entre testimonio e imágenes, como un ida y vuelta, para aseverar lo dicho. Así, por ejemplo, si vemos a una ex compañera de conservatorio dar su palabra, las imágenes realizan un zoom in, o algún recurso similar, a la imagen que prueba lo dicho. Si nos remitimos a la filmografía de Peter Raymont, veremos que ha producido y dirigido una cantidad importante de títulos para la televisión canadiense. Éste, claro está, no es un dato menor respecto a lo que venimos planteando.

Cabe recalcar que la adopción de una modalidad expositiva no es sinónimo de mala calidad, lo mismo podemos decir respecto al trabajo de archivo. Sin embargo, en Genius Within… hay algo más que vuelve gélido al documental: su “perfección”, que se relaciona con la “elegancia” que antes habíamos mencionado. En Genius Within… parecería haber cierto distanciamiento respecto al personaje que se biografía, todo está en su lugar, correctamente armado y montado.

Si bien a Glenn Gould se lo comparó con una máquina, comparación bien gélida si las hay, sus grabaciones distaban de ser perfectas. En ellas muchas veces se lo oye tararear o algún ruido de su crujiente silla; sus interpretaciones eran sesudas, las analizaba profundamente antes de tocarlas, buscaba los conflictos, las contradicciones de la obra. Todo eso, ese “espíritu Gould”, no emerge en Genius Within… Hay, por lo menos, dos films que se acercaron al Gould tanto privado como público: Thirty Two Short Films About Glenn Gould (François Girard, 1993) y Glenn Gould: Au delà du temps (Bruno Monsaingeon, 2006). Ambos lograron matizar los dos aspectos del pianista, mostrando su genialidad y sus contradicciones, en forma cálida y hasta poco ortodoxa (por lo menos para la primera). En cambio, Genius Within… parece estar tan concentrado en la búsqueda archivística que olvida el resto.

Glenn Gould no fue un personaje fácil de encasillar; por lo tanto, una película sobre él tampoco puede quedarse en fórmulas hechas donde pareciera dar lo mismo si se habla sobre un músico o sobre cualquier otro personaje del ambiente artístico. Desde ya, siempre resulta atractivo ver a Gould “luchando” con el piano, mimetizarse con el instrumento, verlo trabajar o escuchar su pensamiento. Genius Whithin… queda atascada entre la fascinación por el archivo, el hombre público y el hombre privado.

Finalmente, queda la música…


Lior Zylberman


Ficha técnica:
Título: Genius Within: The Inner Life of Glenn Gould. Dirección: Michèle Hozer, Peter Raymont. Producción: Michèle Hozer , Kelly Jenkins, Peter Raymont. Dirección de fotografía: Walter Corbett. Montaje: Michèle Hozer. Sonido: Bruce Cameron. País de origen: Canadá. Año: 2009.

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