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Número 4 - Año 2011 - ISSN 1852 - 4699
 

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Inside Job
(Charles Ferguson, 2010)


El filme dirigido y producido por Charles Ferguson, autor de “No End In Sight” (según muchos, el mejor documental sobre la guerra en Irak), cuenta sobre la crisis económica ocurrida en el pasado año 2008. De una manera muy ambiciosa, esgrime que su realización ha costado más de treinta trillones de dólares – un tres seguido de trece ceros.

Si uno estudiase brevemente la carrera de Ferguson, no haría falta aclarar su apatía al gobierno americano. Con el ojo particular detrás de la cámara, sabe destapar la historia que dejó como principal deudor a Europa, hizo crecer desmedidamente el índice de desocupación, pateó a la calle a más de uno, y dejó a varios patas para arriba.

Como siempre, estos problemas económicos de grandes magnitudes siempre arrojan el mismo resultado: las crisis las pagan los más pobres. A través de la pantalla desfilan un sinfín de ejecutivos, consejeros, políticos, reporteros, académicos y conocidos economistas que intentan explicar o justificar, las causas de lo sucedido.

En lujosas oficinas son entrevistados muchos nombres que son bien conocidos en el rubro económico y bancario, como William Ackman, Daniel y Jonathan Alpert, John Campbell, entre otros. Éstos sujetos no hacen sino apoyar la retórica del director, dando su propia visión (y, muchos, una dura opinión) de los hechos.

El documental martilla con fuerza sobre el puntapié inicial del gobierno de Ronald Reagan, allá en los ochenta, cuando coloca al gerente del banco de inversiones Merrill Lynch en uno de los altos puestos dentro del campo económico. También critica fuertemente la desregularización de la economía, a la ideología liberal a ultranza, y al sin fin de bancos que, quebraran o no, orquestaron la crisis más fuerte del capitalismo desde la pasada caída de Wall Street, allá en 1929.

Todo el material está ordenado en una relación de causa/consecuencia completamente lógica y clara, enorgulleciendo la capacidad discursiva completamente competente y certera del realizador.

El ojo del director pestañea asqueado por la codicia y muestra a quienes son los responsables de la debacle económica. No es para asombrarse que varios de éstos hayan decidido no presentarse frente al equipo de Ferguson para dar explicaciones, sino que opten refugiarse detrás de sus escritorios en las oficinas más exóticas y aristocráticas. Exponiendo de una manera clarísima, nos empapa con postales de una Wall Street desierta, repitiéndola en la India, como también en Islandia, erizándonos la piel, haciéndonos preguntar ¿Dónde están todos?

Detrás de las lágrimas de quienes vieron esfumarse al sueño americano, están los testimonios de algunos, que resignados a empezar desde cero otra vez, fueron víctimas de la ruleta yankee. Muchos ya duermen en carpas y advierten “Ya verás más campamentos con gente como nosotros”. El uso de los testimonios de los damnificados es totalmente justo y preciso. Afortunadamente, no se abusa de esa típica imagen del sufrimiento frente al lente, sino que es usado con la medida justa y con completa sinceridad, cosa que no siempre es tan típico en éste tipo de audiovisuales.

Pero es realmente interesante la manera de mostrar éstas grandes orbes, de una manera tan particular, vacías. Duplica la apuesta de Ferguson, sustentando no solo su discurso, sino abriendo a una interpretación nueva: Ellos son invisibles, intocables.

Es altamente meritoria la claridad narrativa del discurso, como también la viveza a la hora de interrogar y acorralar con preguntas sumamente comprometedoras a muchos de los artífices y espectadores de primera fila de los sucesos ocurridos. Todo es logrado con lujo de detalles, evidenciando una excelente producción, que, aunque por momentos se vuelve demasiado vertiginosa y difícil de comprender por alguien no tan cercano al mundo de las finanzas, merece su aprobación. De todas formas, quien prevalece y acapara completamente la atención es el carácter ridiculizador del director, y no la justificación de la contrapartida. Es un rasgo de él, típico, el querer acaparar completamente, y no compartir, el poder que le concede su documental: el poder retórico. La autoridad es él, es el realizador, quien despoja a los demás economistas del trono para poder sentarse durante un poco menos de hora y media, viendo como los espectadores dejan caer la guillotina sobre los responsables.

Como bien nos muestra al final, los culpables no están tras las rejas, pero después de pasar el último fotograma no pasarán desapercibidos de ahora en más. La labor de Ferguson está hecha. Estamos en las manos de ellos, de la cúpula del poder casi dictatorial.


Santiago Saferstein


Ficha técnica:
Dirección: Charles Ferguson. Guión: Chad Beck, Adam Bolt y Charles Ferguson. Producción: Charles Ferguson, Jeffrey Lurie, Kalyanee Mam, Audrey Marrs, Anna Moot-Levin. Música: Alex Heffes. Dirección de Fotografía: Svetlana Cvetko y Kalyanee Mam. Edición: Chad Beck y Adam Bolt. Origen: Estados Unidos. Año: 2010.

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