Calles de la memoria (Carmen Guarini, 2012)

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calles de la memoria

 

La imagen de la intersección entre dos calles de la ciudad de Buenos Aires actúa como el aglutinador sémico-visual que da inicio a Calles de la memoria, un film en el que lo nacional y lo extranjero, el pasado y el presente y una serie de historias de vida, se cruzan en el ámbito de lo público para construir memoria.

En buena parte de su filmografía, la documentalista Carmen Guarini se ocupó del tema de la memoria desde una perspectiva tanto histórica, política como intersubjetiva. En este caso, registra el proceso creativo de un taller de documental que dictó para un grupo de estudiantes iberoamericanos, a quienes propuso la realización de cortometrajes que tomaran como disparador al conjunto de baldosas que, colocadas en diversas calles del país, recuerdan a los desaparecidos de la última dictadura militar. De esta manera, el interés por las baldosas representa una excusa para reflexionar acerca de la memoria y sus diversas formas de producción y representación.

Configurado como una puesta en abismo, Calles de la Memoria se articula a partir de la alternancia y confluencia de dos líneas de acción que exponen el trabajo de dos grupos: primero asistimos a la investigación de los estudiantes para luego meternos en el interior de la organización vecinal que impulsa la colocación de estas baldosas de la memoria. En consonancia, el film se presenta como un documental en acto que, al mismo tiempo que presenta el proceso creativo de sus personajes, da cuenta de su propia construcción. Por su parte, la voice over de la directora actúa como un narrador en primera persona que hace avanzar la acción exponiendo diversos pensamientos que se desprenden de las historias que van apareciendo en escena.

El registro de las clases nos introduce en los debates de estos estudiantes extranjeros que en principio no encuentran motivación por el tema propuesto. Para ellos el principal obstáculo es la compleja tarea de construir la memoria de un pasado que no le es propio. Además, el desconocimiento por la historia argentina los lleva a establecer ciertas analogías con las dictaduras de sus países que en algunos casos resultan ser imprecisas. En este sentido, una estudiante chilena es de las más reticentes al proyecto al cuestionar el interés por revisitar un pasado que, según su propia consideración, no resulta tan diferente al presente. Por el contrario, Guarini señala que, en los últimos años, gracias a la movilización y persistencia, las demandas de las organizaciones de DD-HH lograron ser reconocidas por el Estado argentino.

En pleno proceso de investigación, los estudiantes conocen a la “Coordinadora de Barrios x Memoria y Justicia”, la organización vecinal que se ocupa de colocar las baldosas que reivindican a militantes populares detenidos y desaparecidos por el terrorismo de Estado. Ubicadas en lugares estratégicos (que corresponden al lugar en el que estas personas vivieron o fueron desaparecidas), las baldosas se instalan en el ámbito de lo público para dar visibilidad a una realidad que durante años quiso ser “tapada”. En ellas no hay monumentalización ni solemnidad ya que, tal cual explican los integrantes de la Coordinadora, “están para ser pisadas”. Tampoco pretenden ser las lápidas de un entierro que nunca fue -producto de la desaparición de los cuerpos-, puesto que por el contrario representan la exhumación del pasado y la revalorización de una lucha que se replica en centenares de calles del territorio argentino. En el film se destaca una escena filmada a partir de la subjetiva de una baldosa. De manera simbólica, distintos peatones se dirigen hacia ella como reflexionando sobre el pasado y, ya sea desde el interés, la negación o la indiferencia todos éstos se expresan desde la interpelación que la presencia de estas baldosas genera.

A lo largo del documental la idea de memoria está asociada a un campo que necesita de un constante trabajo reflexivo colectivo que luche contra el dominio de la autoridad de un pensamiento totalizador. En consonancia, todos los personajes son presentados en plena actividad creadora: los estudiantes ocupados en la realización de sus cortometrajes, y los miembros de la Coordinadora, en la construcción de las baldosas de cemento. Pero este trabajo está indudablemente ligado a la construcción intersubjetiva de memoria y cada uno de ellos reflexiona desde su medio acerca de los modos de producción y representación. Así como los estudiantes discuten acerca del rol del cineasta y de los modos de emplazar una cámara, los militantes vecinales construyen una memoria que no pretende ser mera denuncia y resistencia al olvido, ya que también apunta a darle continuidad a un proceso de lucha que los sucesivos gobiernos militares y neoliberales intentaron detener.

La tesis final delfilm sostiene que no se puede filmar toda la memoria ya que ésta representa un campo inabordable, producto de la suma de subjetividades. Así, el montaje alterno nos invita a conocer cómo se construye memoria desde dos enfoques distintos: el de la producción cinematográfica de un grupo de estudiantes extranjeros y el de la militancia barrial local. De esta manera, Calles de la memoria condensa uno de los tantos recorridos posibles: la de un grupo de personas que reconstruyen los pasos de los desaparecidos por medio de unas baldosas que simbólicamente trazan el camino a seguir.

 

Elina Adduci Spina

Ficha técnica:

Guión: Carmen Guarini, José María del Peón. Fotografía: Carmen Guarini, Christoph Behl. Montaje: José María del Peón. Producción: El desencanto films. Duración: 65 min. Origen: Argentina. Año: 2012