Presentación del dossier: Transición y posdictadura en el documental argentino y español

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Editora: Laura Gómez Vaquero

 

Los años de transición y posdictadura en España y Argentina siguen siendo objeto intenso y fascinante de análisis y reflexión en todo tipo de ámbitos académicos, culturales y mediáticos. De entre estos, el cine documental se ha revelado como uno de los espacios más ricos desde los que emprender la revisión de dichos periodos históricos durante los últimos años. Películas como Un nuevo día (Claudio Caldini, 2002), Los rubios (Albertina Carri, 2003) y M (Nicolás Prividera, 2007), en Argentina, y El tren de la memoria (Marta Arribas y Ana García, 2005), Entre el dictador y yo (2005) y Bucarest, la memoria perdida (Albert Solé, 2008), en España, entre muchas otras, han contribuido de manera significativa a estimular el debate público acerca de los modos de gestión de una memoria que sigue siendo problemática.

El presente monográfico pretende ser una aportación al debate prestando atención a los diversos modos en que el cine documental ha participado en la configuración de determinadas narrativas sobre los cambios acaecidos en los años 70 y 80 en Argentina y España, que no sólo fueron políticos sino de todo orden. De este modo, se busca dar cuenta de la intensa presencia que este acontecimiento histórico ha tenido en la práctica documental en ambos países durante los últimos cuarenta años; pero también del papel que este tipo de cine ha jugado en el cuestionamiento o la consolidación de determinados relatos sobre la posdictadura y la transición. Pese a las diferencias sustanciales entre ambos procesos (el argentino y el español), la mayor parte de las producciones realizadas durante los primeros años de cambio político (entre 1973 y 1982, en el caso de España, y entre 1983 y 1989, en el caso de Argentina) contemplan como principal objetivo la deconstrucción de los mitos y creencias promovidos por el régimen dictatorial precedente; así como la renovación del tipo de lenguaje que, contagiado de la represión y el autoritarismo, había proliferado hasta entonces en la producción documental. Un par de décadas más adelante, y por tanto desde una distancia temporal mayor, será el deseo de revisar, complementar y en ocasiones hasta dinamitar el tipo de relato que ha acabado imponiéndose a lo largo de los años el que estimule una determinada práctica documental.

Pese a que somos conscientes de que el territorio es demasiado amplio y complejo como para que sea abordado por completo en un monográfico, nuestra intención ha sido transitar por algunas de las presencias que la transición y la posdictadura han tenido en el cine documental en España y Argentina desde los años setenta y ochenta, respectivamente.

Así, el artículo de Laura Gómez Vaquero, “Memoria y mujer en el documental español de los años setenta: crisis, melancolía y confesión”, se centra en dos películas clave de los años de la transición política en España, El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) y Función de noche (Josefina Molina, 1981), para evidenciar cómo la apelación a las políticas de la vida cotidiana y de la subjetividad como mecanismos de identificación colectiva implicó, en esos momentos, una apuesta por el cambio.

Por su parte, el estudio de Clara Garavelli, con el título “Memorias en transición. Producciones videográficas argentinas contemporáneas entre el video de creación y el corto documental”, presta atención a la escasamente estudiada producción videográfica de los últimos treinta años en Argentina para observar cómo, desde esta práctica, se han ofrecido significativas aportaciones al debate en torno a la construcción de una determinada memoria (o contramemoria) en el ámbito del audiovisual.

Por último, el artículo de Paola Judith Margulis, “La transición como documento del pasado. Un análisis de los films La República Perdida y Evita, quien quiera oír que oiga”, se ocupa de estos dos largometrajes, paradigmáticos por ser pioneros en la tendencia revisionista del pasado emprendida desde poco antes del fin del régimen dictatorial, para mostrar de qué manera se emprendió la tarea de componer una nueva historia durante los años de cambio político en Argentina.

Surgido por iniciativa de María Aimaretti, de quien brotó la idea, y emprendido por la confianza de Pablo Piedras, quien nos animó a asumir la coordinación, este monográfico es el resultado del esfuerzo de ambos, así como del resto de componentes de la dirección y el comité asesor de la revista y de los autores que han colaborado con sus textos en las diversas secciones. A todos ellos les doy las gracias.